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Qué somos

por | Cornerstone

Recuerdo perfectamente el día en que David Larroche me pidió un café para proponerme ayudarle a crear un departamento de soporte para los clientes más importantes de Cornerstone OnDemand en España.

Parecía que el éxtasis de las primeras grandes ventas y de las primeras implantaciones e integraciones exitosas había empezado a irse por el desagüe debido a una falta de comprensión, a una falta de adopción adecuada por parte de estas grandes empresas, pero sobre todo, a una falta de apoyo por parte de Cornerstone, de sus socios o… de quien fuera. Tenía una vaga idea de para qué servía realmente Cornerstone, pero lo que sí sabía por mis años de experiencia en el mundo de las TI era que el usuario necesitaba cuidados, mimos y atención constantes como una planta delicada, y que el manido dicho » si no riegas la planta, se marchita» era cierto.

Hay tecnología que te venden empaquetada y con cuatro luces para decirte si funciona o si avanza o retrocede, o para indicarte si el depósito de algo está vacío, ante lo cual la respuesta es fácilmente asumible por el usuario: no hay malinterpretación posible, no hay solución creativa o inventada, es lo que es, lo aceptas, funcionas en consecuencia y hasta la próxima.

Pero cuando hablamos de software en constante evolución, para empresas en constante transformación en una sociedad cambiante… cada vez que alguien se pierde un poco, bien por la dificultad del proceso, bien porque de un año para otro no recuerda de qué iba el tema, bien porque le han cambiado ligeramente la pantalla y su subconsciente le hace dudar de todo, aparece un inocente detractor que impacta con quejas aquí y allá, y contagiando a unos y a otros el malestar que siente, sin ofrecer soluciones ni alternativas, pero ejerciendo su derecho a quejarse y discrepar. Sí, Señor. Y si no detienes estas mini rebeliones, pronto vendrá otro a ocupar tu lugar y Cornerstone no podría permitirlo.

Con el tiempo, casi sin darme cuenta y con la inestimable ayuda del equipo de Cornerstone, empecé a formar mi propio equipo y a dar forma a una idea de negocio que tenía en algún lugar de mi mente: una empresa que se preocupara por su gente, amable, atenta con todos y cada uno de ellos (más aún con ellas, porque casi todas son mujeres), una empresa donde el buen ritmo de trabajo no impidiera el descanso espiritual y una cierta alegría de pertenecer.

Con el tiempo descubrí que sólo con esa energía buena y bonita podía acompañar a esos usuarios «perdidos» en la inmensidad de Cornerstone, a esos administradores abrumados por sus obligaciones, a esos departamentos poco tech deseosos de ser salvados por la tech, a esas empresas necesitadas de una gestión fácil del talento.

Y esta empresa, que quería ayudar a estos clientes desde fuera en su trabajo diario, descubrió que la potente herramienta de Gestión del Talento de Cornerstone lo permitía, si se sabía cómo, acompañar a cada empleado en todas las etapas de su vida en la empresa (lo que en la jerga se conoce como el Employee Journey), desde el momento de su contratación y los primeros contactos con ellos, hasta la definición de su proyecto profesional, pasando por la gestión de su incorporación, la evaluación de su rol y la formación orientada a su crecimiento, hasta llegar a la gestión de su salida y su fidelización como embajador de la marca incluso cuando estaba dedicado a otras tareas.

Crecí, por así decirlo, entre líneas de código, programación orientada a objetos, bases de datos y punteros desbocados, y luego pasé al mundo del que hablaba antes, el de la tecnología incorporada en cajas de todos los tamaños y colores que lo hacen absolutamente todo por sí solas en un fino y armonioso equilibrio con otras tantas cajas que enrutan, filtran, procesan la voz, acumulan registros de todo… etc. Mundos muy, muy técnicos, frikis y a veces fríos… ¿poco humanos?

De repente, descubrí que tenía ante mí la posibilidad de conciliar la tecnología con las personas: Tecnología que ayude a cuidar de las personas en el mundo a veces hostil de los negocios y los servicios, para que esta tecnología pueda realizar su función con la menor fricción posible.

Ya no se trataba de darte una solución desde fuera (soLución eXterna), se trataba de algo más: ayudarte a que tú también alcanzaras la plenitud en tu vida profesional, y a que mi equipo se sintiera realizado al lograr este preciado objetivo.

Y veo que cada vez más clientes creen en nosotros, nos confían retos difíciles que nadie ha resuelto antes, y descubren con nuestro entusiasmo que pueden hacer cada vez más cosas con Cornerstone y que pueden cuidar mejor de esas plantas y hacerlas florecer…

Puede sonar un poco cursi… Pero no quiero perdérmelo. ¿Y tú? ¿Te apuntas a hacer que tu organización sea más PLEHNIA?

Nacho Marín – Consejero Delegado

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